domingo, 22 de marzo de 2009
Desterrado en mi caparazón: 12 horas
Será el efecto de lo lejano que estás ya, que a veces cuando regresas a mi pensamiento lo haces dejándome la piel velada como cuando aparece alguien de repente en la oscuridad y es el esternón q esta vez se hace grande y se trasforma en un caparazón, creo que me he convertido en un quelónido...será que entre una rotonda, un par de árboles, (bueno quizá eran unas decenas pero es que me harían faltan unos cuantos más para reciclar el aire de mis recuerdos), una visita reconfortante y una canción que suena en esta radio, te has cruzado como un gato negro...me jode pensar que te pienso que te grito, me jode pensar que visto el "panorama" no pueda haber nada más, será que siempre odie los domingos... Hoy me voy a permitir esconder la cabeza, aqui por lo menos hay silencio...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Creemos que las puertas se cierran.Pero siempre queda una rendija por la que se filtra el aire rancio de un pasado que se heló, pero que ni la piedra se resiste a su frío.
ResponderEliminarPuede que sea necesario mirar atrá de vez en cuando para buscar con la mano la sutil endidura de una cicatriz cerrada.
Mientras no duela, mira donde quieras...